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New week, let’s start soft

Qué lindo saludarte.

Cada semana, un momento para reconectar.  

Porque sé que priorizás tu bienestar, y por eso estás acá. Entre tanto ruido, este es tu recordatorio: la salud mental importa. Acá vas a encontrar consejos simples, reales y aplicables para sentirte mejor cada día.

Bienvenido a tu pausa mental de cada semana.

Vacaciones: siempre son ‘relajantes’?

En un mes donde muchas personas se van de vacaciones, me parece importante hablar de esto y de su relación con la ansiedad.


Cuando pensamos en vacaciones, suele aparecer la idea de descanso, desconexión, pausa, relax. Pero la realidad es que no todas las personas viven las vacaciones como un momento de disfrute automático. Para muchas, irse de vacaciones también trae ansiedad, incomodidad o una sensación de desorganización interna difícil de explicar. Y eso suele generar culpa, porque “se supone” que este debería ser el momento para relajarse.

Durante el año, el cuerpo y la mente funcionan sostenidos por cierta estructura: horarios, rutinas, formas de comer, de moverse, de organizar el día. Cuando esa estructura se interrumpe de golpe —aunque el cambio sea deseado— el cuerpo lo registra. No desde la lógica, sino desde la sensación de pérdida de control.
Entonces aparece la activación: cuesta descansar, cuesta bajar el ritmo, cuesta disfrutar. Y no porque no quieras, sino porque salir de lo conocido implica un proceso de adaptación. El cuerpo necesita tiempo para acomodarse a un ritmo distinto, incluso cuando ese ritmo es lento.

Nueva perspectiva

Rutina no siempre es sinónimo de algo aburrido

Muchas veces se asocia la rutina con rigidez, cuando en realidad, para muchas personas, la rutina cumple una función reguladora. Ordena la energía, el descanso, el hambre, la atención. Da previsibilidad, y esa previsibilidad no es un problema en sí mismo: muchas veces es lo que permite funcionar con más calma durante el año.

Cuando en vacaciones esa estructura se pierde de golpe, puede aparecer ansiedad, irritabilidad o una sensación persistente de estar desordenada por dentro. A eso suele sumarse la culpa: culpa por no estar disfrutando “como deberías”, por necesitar descansar más, por no tener ganas de hacer tantos planes, o por querer momentos de silencio cuando se supone que tendrías que estar aprovechando. También culpa por salirte del “control”: comer distinto, dormir más, entrenar menos, cambiar hábitos.

Ahí suele aparecer una idea muy rígida: “si no hago todo perfecto, todo lo anterior se arruina”. Como si por correrte un poco de la rutina, todo el cuidado previo se perdiera. Y entonces los hábitos que durante el año te cuidan, en vacaciones pueden volverse una prisión. No porque estén mal, sino porque se sostienen desde el miedo a perder el control.

En personas muy autoexigentes, soltar la rutina no solo cuesta: genera miedo. Miedo a perder el control, a “desordenarse”, a sentir que todo el esfuerzo previo se cae por no hacerlo perfecto. Ahí el autocuidado se vuelve fácilmente control, y los hábitos que durante el año ayudaron a sostenerse, en vacaciones pueden empezar a vivirse desde la rigidez. No porque estén mal, sino porque se sostienen más desde la exigencia que desde la necesidad real del cuerpo.

Ejercicio

Cómo hacer que las vacaciones no se vivan con ansiedad

Tal vez no se trate de sostener todo igual ni de soltar todo de golpe. Muchas veces el punto está en aflojar un poco la rigidez sin perder el cuidado. Entender que un hábito no se pierde por correrse unos días, y que cuidarte también puede implicar flexibilizar.

Puede servir preguntarte:
¿qué hábitos hoy me cuidan y cuáles me están controlando?
¿desde dónde estoy sosteniendo esto: cuidado o miedo a “arruinarlo todo”?
¿qué pasaría si me permito hacerlo distinto, solo por ahora?

Disfrutar no tiene una única forma. Cada persona descansa y se regula de manera distinta. Vacacionar no debería convertirte en prisionera de tus hábitos “saludables”, sino ayudarte a vincularte con ellos de una forma más flexible y más amable.

Soltar un poco el control no es desarmar todo. Muchas veces es la condición necesaria para poder disfrutar, a tu manera, sin sentir que todo está en riesgo.

Afirmación de la semana

Nada que sea rígido es saludable, flexibilizar no es hacer las cosas mal, sino hacerlas reales.

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