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Quiero mi sesión

New week, let’s start soft

Qué lindo saludarte.

Cada semana, un momento para reconectar.

Porque sé que priorizás tu bienestar, y por eso estás acá. Entre tanto ruido, este es tu recordatorio: la salud mental importa. Acá vas a encontrar consejos simples, reales y aplicables para sentirte mejor cada día.

Bienvenido a tu pausa mental de cada semana.

Por qué cuesta tanto tomar desiciones?

Hay algo que veo mucho en consulta y que creo que nos pasa más de lo que pensamos: tomar desiciones se vuelve muy difícil, porque cada vez que tenemos que tomar desiciones, nos genera ansiedad.

Cada vez que tenemos que hacerlo, volvemos a pensar en todas las opciones, repasamos los pros y los contras, le preguntamos a alguien qué haría en nuestro lugar e incluso después de decidir, seguimos pensando qué hubiese pasado si elegíamos la otra cosa.

Y creo que muchas veces, en el fondo, no estamos buscando más información, sino que estamos buscando sentirnos seguras de que no nos vamos a equivocar. Pero el problema es que buscar la decisión perfecta no solo es agotador, sino que muchas veces nos deja atrapadas en un loop de pensar tanto que terminamos sin hacer nada.

Esperamos sentirnos seguras para empezar algo, para cambiar de trabajo, para apostar por un proyecto, para tomar una decisión en un vínculo o incluso para hacer algo que nos entusiasma. Y mientras esperamos esa seguridad que nunca termina de llegar, la vida sigue pasando. Incluso, postergamos cosas que queremos, dejamos oportunidades para más adelante y nos alejamos de experiencias que podrían ser muy valiosas para nosotras, simplemente porque no podemos garantizar cómo van a salir.

Además, cuando sentimos que equivocarnos sería terrible, cada decisión empieza a pesar muchísimo más de lo que realmente pesa. Ya no estamos eligiendo entre dos opciones: sentimos que tenemos que anticipar todas las consecuencias, evitar cualquier arrepentimiento y asegurarnos de que no vamos a perder nada por elegir una cosa en lugar de otra.

Y así también nos cuesta disfrutar de lo que elegimos, porque incluso cuando estamos haciendo algo que queríamos, una parte de nuestra cabeza sigue pensando en la alternativa que dejamos atrás.

Desde la psicología, esto tiene mucho que ver con la dificultad para tolerar la incertidumbre: revisar, comparar o pedir otra opinión puede darnos alivio momentáneo, pero si necesitamos hacerlo cada vez que dudamos, terminamos reforzando la idea de que no podemos avanzar hasta sentirnos completamente seguras.

Por eso, esta semana te propongo algo: cuando te encuentres dando vueltas con una decisión, preguntate ¿me falta información para decidir o estoy intentando conseguir una seguridad que no puedo tener? Si te falta información, buscala. Pero si ya evaluaste lo importante y seguís repasando lo mismo una y otra vez, quizás el próximo paso no sea seguir pensando, sino animarte a elegir aun con un poco de incertidumbre.

Porque confiar en vos no significa saber siempre qué hacer ni tener la certeza de que todo va a salir bien. También significa saber que, si algo no sale como esperabas, vas a poder afrontarlo.

No necesitás garantizar que una decisión va a salir bien para permitirte vivir la experiencia. A veces, parte de aprender a confiar en tu criterio es dejar de intentar tomar decisiones sin riesgo y empezar a descubrir que podés equivocarte, cambiar de opinión y volver a elegir.

Afirmación de la semana

Puedo tomar decisiones sin tener todas las garantías, no necesito saber exactamente cómo va a salir todo para animarme a vivir.

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