Durante mucho tiempo viví con la sensación de que había una versión de mi vida en la que, finalmente, yo iba a poder estar tranquila. Y y no porque pensara que un día los problemas fueran a desaparecer, sino porque creía que esa tranquilidad iba a venir si lograba resolver pendientes.
Me decía que cuando terminara esa semana de mucho trabajo iba a estar mejor, que cuando respondiera todos los mensajes atrasados, organizara un poco más mi rutina o resolviera ese tema que me venía dando vueltas hacía meses, finalmente iba a sentirme en calma. Pero el problema es que cuando esa situación llegaba porque terminaba todo y aparecía el ‘bueno ahora si..’, ese alivio duraba muy poco, porque enseguida aparecía otra cosa ocupando ese lugar: otro pendiente, otra decisión, otra preocupación que, una vez más, parecía interponerse entre mi vida y esa tranquilidad que sentía que estaba buscando.
Con el tiempo empecé a preguntarme si el problema eran realmente todos esos pendientes o si, en el fondo, estaba esperando algo que nunca iba a pasar: llegar a un momento en el que mi vida estuviera completamente resuelta.
Y creo que esa es una fantasía bastante común 🙁
Muchas veces vivimos como en stand by. Como si para poder disfrutar un finde semana habría que tener toda la vida laboral resuelta, como si para poder frenar habría que haber terminado con todo, como si para hacer un viaje tendríamos que habernos anticipado económicamente de un montón de cosas.
Entonces eso genera que no hagamos una pausa porque «todavía no es el momento», no descansemos porque «todavía quedan cosas por hacer», no disfrutamos del todo porque sentimos que todavía hay algo importante que resolver, o no vivamos porque ‘todavia no es el momento’ [y esto es realmente heavyyyyy!]
Pero lo mas grave de todo es que la vida rara vez no tenemos nada por resolver. La vida es asi: siempre hay una conversación pendiente, una decisión difícil, un cambio de planes, un problema nuevo o algo que simplemente no sabemos cómo va a salir. Esperar a que desaparezcan todos los pendientes para empezar a vivir más tranquilos es, de alguna manera, esperar una versión de la vida que probablemente no exista.
Creo que una de las cosas que más me costó aprender fue que la tranquilidad no siempre aparece cuando todo está en orden, sino que muchas veces aparece cuando dejamos de ponerle condiciones al bienestar y entendemos que también podemos disfrutar, descansar o hacer espacio para lo que es importante, incluso mientras hay cosas que todavía no están resueltas.
Porque si esperamos a que todo se acomode para empezar a vivir, es muy probable que la vida siga pasando mientras seguimos convencidos de que todavía falta un poco más (!!!!)`
Asi que amiga, no dejes que la vida te siga pasando, porque perder la vida es el verdadero problema.
Recurso
Un ejercicio para esta semana
No sé si esta semana vas a resolver ese problema que hoy te preocupa, tampoco sé si vas a encontrar la respuesta que estás buscando o si, de repente, todo se va a sentir más liviano, pero que sí sé es que probablemente haya algo que sea importante para vos y que hace tiempo viene quedando para después: quizás sea compartir más tiempo con alguien que querés, mover el cuerpo porque te hace bien, volver a leer, empezar ese proyecto que te entusiasma, descansar sin sentir que primero tenías que terminar todo lo demás o simplemente tirarte en el pasto a mirar el cielo.
Sea cual sea la cosa que te interese hacer, quiero invitarte esta semana a hacer espacio para una de esas cosas, y no porque tu vida ya esté completamente ordenada, sino porque justamente no necesitamos que todo esté resuelto para empezar a construir una vida que se parezca más a la que queremos vivir.
A veces, vivir de acuerdo con nuestros valores no implica hacer un cambio enorme., implica dejar de esperar el momento perfecto para empezar a elegir, aunque todavía haya incertidumbre, pendientes y cosas que no podemos controlar.