3 cuotas sin interes | envio gratis
en pedidos mayores a $90.000

New week, let’s start soft

Qué lindo saludarte.

Cada semana, un momento para reconectar.  

Porque sé que priorizás tu bienestar, y por eso estás acá. Entre tanto ruido, este es tu recordatorio: la salud mental importa. Acá vas a encontrar consejos simples, reales y aplicables para sentirte mejor cada día.

Bienvenido a tu pausa mental de cada semana.

Hago ‘todo bien’ y me siento agotada

Muchas de las personas que llegan a consulta no sienten que les falte motivación, sino que por el contrario suelen sentir que están todo el tiempo intentando estar mejor: cuidarse más, organizarse mejor, sostener hábitos, no frenar, lograr una mejor versión. Pero paradójicamente, muchas consultantes viven cansadas, tensas, con la sensación de que nunca logran poder estar tranquilas.

Y se preguntan: ¿qué más tengo que hacer?, ¿qué me falta?, ¿por qué si “hago todo” para estar bien no puedo estarlo? Y la verdad es que muchas veces el punto no está en hacer más, sino en empezar a hacer menos.

Hay un patrón que se repite: estar mucho en la mente, estar muy pendientes de las cosas que ‘tienen que hacer’, de chequear, de controlar. Y eso, lejos de generar calma, genera una presión constante, pero que no siempre se reconoce como ansiedad (!!!) y eso puede hacer que se subestime el impacto. Pero aún asi, se siente en el cuerpo: contracturas, cansancio, dificultad para descansar, irritabilidad, sueño alterado, síntomas físicos.

Muchas de estas conductas desde afuera parece compromiso y disciplina, pero por dentro se viven como agotamiento. 

Nueva perspectiva

hacer menos > hacer más

La solución muchas veces es poder hacer menos, pero frente a esa idea aparece un segundo problema: a las personas muy autoexigentes les da miedo hacer menos. La idea de no producir, no hacer, no rendir, no avanzar, se vive como una amenaza. Y frente a eso aparece la sensación de que si frenan, aflojan o se permiten bajar un poco la intensidad, algo importante se va a perder.

Ahí suele aparecer una lógica bastante rígida: si no hago las cosas bien, si no sostengo la rutina, si no cumplo con lo que me propuse, todo el esfuerzo anterior se arruina. Y justamente es esa lógica la que sostiene el problema y el circuito de ansiedad. Desde ese lugar, el cuerpo queda en un estado de alerta constante, no porque esté pasando algo grave, sino porque la exigencia interna no se apaga nunca.

Entonces la ansiedad no siempre se vive como pensamientos catastróficos o miedos concretos. Muchas veces aparece como tensión corporal, cansancio acumulado, dificultad para relajarse incluso cuando “todo está bien”. El sistema interno sigue funcionando como si hubiera que estar atenta todo el tiempo, como si frenar fuera peligroso.

Y en ese contexto, hacer menos no es tan simple. No porque no se quiera, sino porque implica soltar una forma de control que durante mucho tiempo fue la manera de sostenerse. Además, muchas personas no saben cómo hacerlo, porque en su historia de vida siempre hubo que hacer más, aprovechar el tiempo, rendir, producir. Frenar es algo desconocido, y como todo lo desconocido, genera resistencia y miedo.

A eso se suma algo más: la hiperproductividad suele estar muy reforzada. Fue premiada, validada, reconocida a través de logros, resultados y objetivos cumplidos. Y frente a ese refuerzo constante, no es fácil cuestionar una lógica que durante tanto tiempo “funcionó”, aunque hoy esté generando malestar.

Ejercicio

Tu bienestar no es un check list de pendientes!!

Muchas personas terminan viviendo el bienestar como un check list de tareas que hay que cumplir: dormir bien, comer saludable, entrenar, meditar, organizarse, rendir, sostener hábitos. Y cuando algo de esa lista no se cumple, aparece la sensación de estar fallando, de atrasarse, de no estar haciendo las cosas bien.

El problema es que el bienestar no funciona como una lista de pendientes. No se da por acumular conductas “correctas” ni por cumplir con todo. De hecho, cuando se vive así, suele generar el efecto contrario: más presión, más control y menos calma.

En estos casos, estar mejor muchas veces no tiene que ver con sumar algo nuevo, sino con empezar a soltar. Soltar la exigencia de hacerlo todo bien, soltar la idea de que si no cumplís con cada tarea o lo haces perfecto, todo lo anterior pierde valor. Soltar principalmente la presión por tener que cumplir.

Si querés empezar a trabajarlo, una propuesta concreta es elegir una sola área —no todo— donde permitirte bajar la exigencia de forma consciente. No abandonarla, no desordenarla, sino de dejar de hacerlo ‘perfecto’.  Registrar qué pasa en el cuerpo cuando no te forjas a hacer algo que no queres. Muchas veces eso es muuuucho mas beneficioso y saludable que obligarte a hacerlo (créeme!!)

Y aunque al principio eso genere incomodidad o miedo, muchas veces es ahí donde el cuerpo empieza, de a poco, a encontrar más calma que en cualquier lista perfecta de hábitos.

Afirmación de la semana

Mi cuerpo no necesita hacerlo perfecto, necesita hacerlo real.

Tu carrito

En este momento tu carrito está vacío.

Volver a la tienda