3 cuotas sin interes | envio gratis
en pedidos mayores a $90.000

New week, let’s start soft

Qué lindo saludarte.

Cada semana, un momento para reconectar.  

Porque sé que priorizás tu bienestar, y por eso estás acá. Entre tanto ruido, este es tu recordatorio: la salud mental importa. Acá vas a encontrar consejos simples, reales y aplicables para sentirte mejor cada día.

Bienvenido a tu pausa mental de cada semana.

Agotamiento inviable

estamos todos un poco (bastante) cansados no?

Ultimamente estoy escuchando a mucha gente mencionar lo cansados que estan (me incluyo jaja) pero de una manera especial. Un tipo de cansancio que aparece en esta etapa del año y que no tiene tanto que ver con la falta de sueño, sino con la acumulación de cosas de los últimos doce meses. No es un cansancio que se resuelve con dormir un poco más, sino el que surge después de haber estado resolviendo, respondiendo, adaptándote, sosteniendo vínculos, compromisos y emociones sin frenar demasiado a revisar cuánto te estaba costando eso internamente.

Llegamos a diciembre con un cuerpo que ya atravesó muchos días, muchas tensiones, muchas exigencias, y a veces la mente sigue funcionando por inercia, como si todavía hubiera que seguir un poco más, como si habria que resolver muchas cuestiones antes de ‘fin de año’, como si frenar seria un sinónimo de fallar.

Y acá es donde aparece el conflicto: la agenda sigue, las reuniones se acumulan, las invitaciones aparecen, los planes sociales se multiplican y, aun así, hay algo en el cuerpo empieza a frenarse, como si necesitara un ritmo más lento. No es falta de ganas, ni falta de ánimo, ni desinterés. Es simplemente que el cuerpo registra lo que muchas veces la mente pasa por alto, y eso no es un ‘error’ de tu cuerpo, son señales.

Se siente como estar presente, pero sin profundidad; participar, pero sin terminar de habitar el momento; querer celebrar, pero sin encontrar del todo las ganas de hacerlo

Ese cansancio no es fiaca, no es debilidad, no es ‘ser mal amigo’. Es la consecuencia natural de haber transitado un año completo.

Bateria social

Durante mucho tiempo me hicieron el mismo reproche

Durante mucho tiempo (ahora supongo que ya se acostumbraron y se dan por vencidos) me reprocharon sobre mi manera de ‘compartir’ con frases como: “siempre estás cansada”, o “dale, podrías quedarte un rato más”, “es divertido, hagamos mas planes”. Durante un tiempo pensé que tenían razón, que había algo en mí que funcionaba distinto, como si mi capacidad de hacer miles de planes y estar en movimiento fuese más limitada, más frágil o que no lo disfrutaba tanto como el resto. Y si bien amo compartir con mis vínculos, reirme, hablar (y hablo mucho, quienes me conocen daran fe jaja), llega un momento en el que mi cuerpo y mente empieza a exigirme silencio y soledad, y no porque ya no la esté pasando bien, sino porque mi batería social tiene un ritmo (a veces un poco bajo) que no siempre coincide con las expectativas externas sobre cómo “se disfruta”.

Con el tiempo entendí que no se trataba de falta de ganas ni de entusiasmo, sino de integración sensorial. Realmente la sobreestimulación me abruma, y cuando hay muchas voces, luces, estímulos, temas, despues de un rato me siento muy desregulada. Lo que para otros puede parecer divertido, para mí puede ser disfrute primero y saturación después. Ser consiente de esa sutil transición me invita a prestar atención y no descuidar de lo que mi cuerpo y mente necesitan para volver al equilibrio.

Lo comparto porque en consulta escucho a muchos que les pasa lo mismo -y siento la angustia que les genera sentirse ‘diferentes’- y se que lo que más duele no es cansarse: es el reproche. El comentario que insinúa que podría “dar más”, que podría “quedarme un rato más”, que podría “compartir más”. Porque detrás de ese comentario aparece una pregunta silenciosa: ¿habrá algo en está mal en mi? Y ahí es donde aparece una incomidad: sentirse un poco raro, como si ir a nuestro propio ritmo fuera malo, como si necesitar silencio fuera señal de desinterés o distancia, cuando en realidad es la forma en la que muchas personas necesitan para volver a su equilibrio, a regularse.

Si vos tambien te sentis identificado: no sos menos sociable por necesitar pausas, ni menos presente por retirarte a tiempo. Eso no te hace mal amigo, ni no comprometido, ni una persona rara o alguien que no sabe disfrutar. No todos funcionamos o necesitamos lo mismo, y tener en claro eso te va a ayudar a se mas auto compasiva con vos misma y a construir dinámicas sociales genuina <3

Se que este mes es un poco mas atípico y lo social tiene un gran gran peso, asi que siento que es un buen momento para hablar de esto.

Ejercicio simple

Check antes de hacer un plan

Me di cuenta de que parte del cuidado no está solo en descansar después, sino en tomar buenas decisiones antes de llegar al agotamiento. Porque no se trata de aislarnos ni de rechazar planes, sino de reconocer cuáles realmente  nutren y cuáles  exigen más. Ser selectivo no es ser distante: es ser consciente.

Una práctica que me ayuda —y tal vez te sirva a vos también— es preguntarme, antes de decir que sí: ¿este plan me recarga o desgasta? ¿Lo quiero de verdad o lo sostengo por compromiso? ¿Voy a poder estar presente o voy a estar padeciendo?

Algunas experiencias nos regulan y llenan el corazón de amor & calma y otras nos desgastan. Algunas conversaciones expanden y otras saturan. Poder distinguirlo es parte del crecimiento, porque decir que sí a todo es una forma sutil de decirte no a vos.

Otra cosa que me parece muy útil: decidir de antemano cuánto quiero quedarme, siento que eso me ordena y me ayuda a no hacer cosas por obligación y terminar agotada. A veces una hora es suficiente, y otras se siente lindo quedarse más. No existe una regla general, pero la clave es ser consiente de tu cuerpo.

También puede ser muy buenotomar pequeños espacios de silencio en medio del ruido. No hablo de desaparecer, sino de tomarte una mini pausa:  salir a tomar aire o quedarte escuchando sin necesidad de responder. Esos mini breaks te van a ayudar a volver al eje.

Otra cosa que me sirve darme tiempo para responder invitaciones, incluso cuando quiero ir. A veces la primer respuesta es impulsiva —decir que sí porque te parece un planazo— pero muchas veces esa primer respuesta no coincide con las ganas del momento del plan. Evaluarlo con mas criterio te ayuda a tomar mejores decisiones.

Y, sobre todo, aprendí que retirarme cuando noto que ya dejé de estar presente no es falta de amor ni desconexión, es una manera de respetarme. Es ser consiente de mis necesidades. No siempre nos tenemos que quedar hasta el final para que algo sea válido.

Quizás el punto no es limitar la vida social, sino elegirla con honestidad. Saber qué tipo de encuentros te hacen bien, en qué cantidad, en qué intensidad, con qué tiempos. Elegir qué espacios querés habitar por deseo y cuáles preferís dejar pasar porque tu energía tiene valor, y también tiene fin. No estamos hechos para estar disponibles para todo, sino para estar disponibles para lo que realmente podemos sostener sin perdernos en el intento.

Afirmación de la semana

Elijo los planes que me nutren & respeto el ritmo que mi cuerpo necesita

Tu carrito

En este momento tu carrito está vacío.

Volver a la tienda