Hace unos días tenía uno de esos días que no aparecen muy seguido, un día en el que no tenia compromisos: no tenía pacientes, no tenía reuniones y, despues de bastante, sentía que realmente podía hacer lo que quisiera.
Son esos dias que uno espera un montón, pero lo curioso es que casi sin darme cuenta empecé a pensar en todo lo que podía aprovechar para hacer. Podía adelantar trabajo, responder algunos mensajes, grabar un par de videos, entrenar, ordenar un poco la casa. Y entre taaaantas cosas, en ningún momento me pregunte:
¿Qué tengo ganas de hacer hoy?
Y me llamó la atención lo difícil que fue responderla (!!) y lo mas triste que no habla de este dia, sino de una forma de vivir a la que muchas veces nos acostumbramos sin darnos cuenta, a que nuestras decisiones esten guiadas más por el «debería» que por el «quiero».
Y obvio que el problema no es trabajar, entrenar o tener responsabilidades, porque todas esas cosas pueden ser importantes para nosotros e incluso hacernos sentir bien. La diferencia viene desde donde lo hacemos, porque podemos entrenar porque realmente tenemos ganas o entrenar porque sentimos que ‘tenemos que hacerlo’.
Desde afuera la diferencia no se ve, porque la conducta es la misma, pero por dentro de siente. Muchas de esas elecciones no se basan en deseos, sino en la voz de nuestra autoexigencia queriendo que rindamos mas.
En consulta suelo hablar mucho de los valores y no me refiero a cuestiones morales, o éticas. Sino a esas cosas que hace que nuestra vida se sienta más nuestra.Porque al final del día, creo que ninguno de nosotros quiere mirar para atrás y pensar solamente en todo lo que hizo, en todos los pendientes que tacho o todos los objetivos que ‘logro’. Creo que, en el fondo, todos queremos sentir que la vida que fuimos construyendo estuvo alineada con lo que era importante para nosotros (y ahí es donde siento que muchas veces nos perdemos).
Porque cuando durante mucho tiempo vivimos guiados por el «debería», poco a poco dejamos de tomar decisiones preguntándonos «¿esto me acerca a la vida que quiero construir?» y empezamos a preguntarnos «¿esto es lo que tendría que hacer?»
Puede parecer un cambio super chiquito, pero creo que cambia absolutamente todo.
Porque una pregunta te lleva a construir una vida que tiene sentido para vos, y la otra te lleva a cumplir reglas.
Recurso
Un ejercicio para esta semana
Esta semana quiero proponerte un ejercicio muy simple: en algún momento del día, cuando tengas que tomar una decisión (aunque sea una muy chiquita) frená unos segundos antes de actuar y pregúntate.
¿Qué decisión refleja un poco más la vida que quiero construir?
Capaz la respuesta sea trabajar un rato más porque ese proyecto realmente es importante para vos, o capaz sea cerrar la computadora y compartir un café con alguien que querés. Capaz sea entrenar porque cuidar tu cuerpo es un valor para vos, o descansar porque entendés que vivir una vida con más calma también forma parte de la persona que querés ser.
No se trata de hacer siempre lo que tenés ganas ni de dejar de lado las responsabilidades. Se trata de empezar a notar desde qué lugar estás tomando tus decisiones para poder encontrar el equilibrio. Porque una vida con sentido no se basa solo en tareas o pendientes, sino en hacer lugar para lo valioso.