Heeello!! Hace varias semanas que no escribo por acá y la verdad es que tenía ganas de volver contándoles algo que me estuvo pasando.
Si alguien me hubiera preguntado por qué desaparecí un poco de los newslatter, probablemente hubiera respondido que estuve ocupada. Y en parte es verdad, me mudé, estuve trabajando en un programa nuevo y pasaron varias cosas personales que me ocuparon bastante espacio mental. Pero si soy completamente sincera, no creo que haya sido solamente una cuestión de tiempo, sino que también hubo algo de querer hacer demasiado.
Tenía (y tengo) muchas ideas, muchos proyectos, muchas cosas que me entusiasmaban, como conte en Instagram estas ultimas semanas estuve trabajando mucho en un programa de psico ebased que voy a lanzar pronto.
Y obviamente todo esto es lindo pero, y aunque suene raro, a veces tener tantas ideas puede ser tan paralizante como no tener ninguna. Porque cuando todo te parece importante, cuando sentís que hay diez cosas que querés hacer , elegir una se vuelve muy dificil. Nos enredamos en mucho ruido interno y perdernos la capacidad de elegir que es lo realmente importante.
Y lo peor de todo no es eso, sino que en el afán de querer hacer mucho, no terminamos haciendo nada (y obvio eso nos hace sentir peor).
Esto es algo que veo muchísimo, tanto en mí como en las personas que acompaño. Solemos pensar que no hacemos las cosas porque nos falta motivación o disciplina, cuando en realidad muchas veces lo que hay es saturación. Nuestro cerebro no está diseñado para sostener una cantidad infinita de objetivos ni de idas al mismo tiempo. Y no es casual que terminemos el dia sintiéndonos agotada aunque no hayamos hecho tanto.
Recurso
Tips que me ayudan <3
No les voy a mentir, a veces sigo cayendo en esta trampa de querer hacer más de lo que realmente entra en un día, una semana o incluso un mes. Un poco debido a esa vocecita interna que me invita a hacer siempre un poco más y otro poco por las exigencias del dia a dia. Y si bien soy totalmente consiente de que eso no esta bueno y que tiene un gran impacto, muchas veces me cuesta ponerle un freno a tiempo. Si bien es algo que me paso siempre (desde que tengo recuerdo jaja), últimamente lo estoy pudiéndolo llevar mucho mejor, y hay algunas cosas que me ayudan cuando siento que tengo demasiadas cosas en la cabeza. Te las comparto:
La primera es hacer una descarga mental: No una lista de tareas, sino una descarga. Agarrar una hoja y escribir todo lo que está ocupando espacio en mi mente: ideas, proyectos, pendientes, preocupaciones, cosas que quiero hacer más adelante. Porque muchas veces el agotamiento no viene de todo lo que estamos haciendo, sino de todo lo que estamos intentando recordar (y sostener mentalmente).
La segunda es preguntarme: «¿qué es lo más importante para mí en esta etapa?» Porque cuando tenemos diez ventanas mentales abiertas al mismo tiempo, es muy fácil abrumarnos. Por eso, posiblemente no necesitemos más disciplina, sino más claridad y espacio.
Y la tercera, que probablemente sea la más difícil, es recordarme que puedo tener una idea sin tener que ejecturarla inmediatamente (!!!!!!) Durante mucho tiempo sentí que si no hacía algo apenas se me ocurría, la estaba desperdiciando. Hoy intento confiar más en que las buenas ideas también pueden esperar, que no todo tiene que ser ya ni hoy. Asi que mi gran hack es anotarlas y guardarlas para algún momento. Tener claras las prioridades es una gran manera de no perdernos, porque muchas veces el problema no es mas que nuestra ansiedad haciéndonos creer que todo es urgente e importante y que lo tenemos que resolver hoy.
Por eso, muchas veces el problema no es que nos falte tiempo, sino que estamos intentando vivir varias vidas al mismo tiempo [y que agotador se siente]

Y si hoy necesitabas una señal para bajar un poco la exigencia, quizás sea esta.